II DOMINGO DE ADVIENTO

II  DOMINGO DE ADVIENTO

Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos." (Mc 1, 1-)

EN EL DESIERTO, MANTENEMOS LA UTOPÍA

Por Pedro Juan Díaz

1.- Seguimos en adviento, en actitud de esperanza, trabajando interiormente la certeza de que Dios está con nosotros. Eso es lo que verdaderamente queremos vivir en la Navidad. Hoy la Palabra nos señala un compromiso: es importante preparar un camino al Señor. También hay una llamada: allanad los senderos. Y finalmente, la meta: un cielo nuevo y una tierra nueva. El compromiso nos viene desde el Evangelio, desde la figura de Juan, el Bautista. Escuchar a Juan siempre es una llamada a la conversión, como lo fue para las personas de su tiempo. Era una preparación para lo que estaba por venir, era como un pequeño adelanto de lo que después haría Jesús, una avanzadilla, un grupo que empezara a señalar el camino. Juan está en el desierto, y el desierto para Israel es significativo, porque es recuerdo del camino de la liberación de la esclavitud de Egipto. Hoy por hoy podemos descubrir nuestro desierto en la falta de valores que vemos en nuestra sociedad. Pero Juan sigue llamando a la conversión, la misma que necesitamos hoy.

2.- Esta es la llamada que nos hace la Palabra de Dios, que nos hace el adviento: allanad los senderos. ¿Qué mejor conversión que hacer lo posible para que “los valles se levanten, los montes y colinas se abajen, lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale”? Siempre será más fácil que descubramos a Dios en nuestra vida si los caminos son llanos, si no hay obstáculos, si vemos un futuro que nos haga mantener la esperanza. Esta llamada a la conversión exige un trabajo, personal y comunitario, para transformar nuestras vidas, para que seamos un signo visible en medio de nuestro mundo de que Dios está con nosotros, de que la Navidad no es solo comprar y consumir, sino que es el momento del año en el que nos recordamos unos a otros, de manera especial, que Dios, un día, vino a compartir nuestra vida, vino a nacer entre nosotros, y desde entonces, no se ha ido, está a nuestro lado, nos acompaña. Pero hay obstáculos, caminos torcidos y escabrosos, que nos dificultan verle. Por eso la llamada a la conversión, al trabajo, al compromiso personal y como comunidad cristiana: “en el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios”.

 


Lecturas interesantes:


Comienza el Año de la vida Consagrada

 El día 30 de noviembre, comienza el Año dedicado a la Vida Consagrada que ha convocado el Papa Francisco

Carmelitas Misioneras Teresianas

I Capítulo Provincia de Europa: Madrid, del 11 al 18 de diciembre de 2014

Carmelitas Misioneras Teresianas
Provincia San Elías
Avda. Tibidabo,8
08022 BARCELONA
Facebook FacebookYoutube