XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

"Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda." (TESALONICENSES 1, 4-5b)

AYÚDANOS, PUES, SEÑOR. AYÚDANOS

Por Antonio García-Moreno

1.- YO SOY EL SEÑOR. Naciones fuertes, dueñas de la situación, soberbias, capaces de provocar una guerra mundial, o de mantener ciertas contiendas que desangran sin cesar a pequeños países. Las grandes potencias. Los poderosos que maquinan en la cumbre los destinos de la humanidad. Pueblos fuertes, capaces de asombrar una y mil veces a los demás, a esos pueblos que no acaban de quitarse de encima el triste sambenito de subdesarrollados. Naciones poderosas... Cuando Cristo llegue, sus altivas cabezas rodarán por tierra. Y aquellos que nunca bajaron la frente, quedarán humillados por la mano poderosa del Ungido de Dios.

Cada uno de nosotros somos a veces un pequeño tirano que no se baja de su pedestal; un pequeño enano que se empina sobre la punta de los pies, mirando por encima del hombro a los otros enanitos... Cuando venga Cristo veremos quién fue realmente grande, quién sobresalía, quién era fuerte y poderoso. Y no lo olvidemos: Dios derribará al poderoso de su trono, y levantará al humilde. Al rico, al soberbio, lo despedirá vacío, y al pobre, lo colmará de bienes.

Sólo Dios es grande, sólo Dios es el Señor. Los demás son pobrecitos pigmeos, más dignos de lástima que de otra cosa. Por eso quienes dan culto a un hombre, quien se apoya en él, es un miserable, un pobre desgraciado que hundiéndose en las arenas movedizas, comete la estupidez de agarrarse a una rama seca y quebradiza, pensando que así podrá salvarse de morir enterrado. No nos engañemos. Sólo Dios es sólido agarre para nuestro hundirnos de cada día. Sólo él puede salvarnos, sólo en él está la solución de todos nuestros problemas. Fuera de él nadie podrá hacer nada que realmente nos sirva de algo. No hay otro fuera de mí, repite el Señor. Yo soy el Señor y no hay otro...

Ayúdanos, pues, Señor. Ayúdanos. Ya nos conoces. Somos tan torpes que nos confundimos con frecuencia y ponemos nuestra confianza en los hombres. Y nos llevamos cada desengaño... Sólo tú, Señor, sólo tú no fallas nunca. Sólo en ti puedo descansar seguro, sólo apoyado en la fuerza de tu brazo puedo caminar tranquilo en medio de tantas dificultades.


Lecturas interesantes:


Carmelitas Misioneras Teresianas

I Capítulo Provincia de Europa: Madrid, del 11 al 18 de diciembre de 2014

Carmelitas Misioneras Teresianas
Provincia San Elías
Avda. Tibidabo,8
08022 BARCELONA
Facebook FacebookYoutube